Quién
no recuerda el olor del pan francés un domingo por la mañana? Ese aroma que se
mezclaba con el de café recién pasado y que terminaba de despertarte cuando
llegabas todavía somnoliento a la cocina. Ya sea un rico ciabatta, francés,
croissant (o cachitos), o las siempre secuestradas karamandukas, el pan es una
parte importantísima de nuestra mesa. Quizás sea por este conocimiento nato que
las marcas de pan de molde tuvieron tantos problemas para ingresar al mercado,
y aunque poco a poco lo fueron logrando, todavía queda una gran parte de
nosotros que se rehúsa a perder nuestros pancitos serranos con queso, y con
ellos, toda tradición panadera. Para todos nosotros, llega el Pan de la Chola.
